Pactó con el diablo, traicionó a su pueblo y pagó con su vida
TRAICIÓN IMPERDONABLE Y PAGÓ CON SU PROPIA VIDA
Elaborado por; María Libertad Nicaragua, 1 de junio 2026
Brooklyn Rivera, el que un día levantó las armas contra el sandinismo para defender la tierra miskita, cometió el pecado mortal de vender la dignidad de su pueblo. No fue ingenuidad. Fue un cálculo frío, un trueque de principios por migajas de poder.
Entre 2007 y 2014, aliarse electoralmente con Daniel Ortega, prestando el brazo indígena de Yatama para oxigenar y legitimar al Frente Sandinista en la Costa Caribe, no fue un error inocente: fue una traición consciente a la sangre, la historia y la resistencia de su propio pueblo.
Vendió autonomía verdadera por diputaciones, titulación de tierras prometidas que nunca llegaron completas, y un supuesto “diálogo” que solo sirvió para que el dictador consolidara su control sobre la Mosquitia. Rivera entregó el respaldo indígena a quien había masacrado comunidades miskitas en los años 80, permitiendo que el lobo se vistiera con piel de oveja y avanzara sobre territorios ancestrales. Ese fue su pecado: anteponer ambición personal y pragmatismo político a la dignidad irrenunciable de su gente.
La dictadura nunca olvidó ni perdonó a quien, aunque tarde, intentó, (al menos eso parece), recuperar la honra. Al parecer Rivera denunció la invasión de colonos armados, el saqueo de recursos y la farsa de la autonomía. Entonces, Ortega y Murillo lo marcaron con su marca diabólica para destruirlo.
Secuestrado en 2023, desaparecido forzadamente, torturado en las mazmorras de El Chipote, humillado, aislado, negado de medicina y de familia. Hasta que su cuerpo de 73 años, debilitado por la saña deliberada de la dictadura, colapsó. Brooklyn Rivera pagó con su vida el pecado de haber vendido la dignidad miskita. Lo asesinaron lentamente, con hambre, negligencia médica criminal y aislamiento cruel, como se asesina a los traidores que ya no sirven.

La dictadura Ortega-Murillo lo usó mientras le convenía y luego lo suprimió sin piedad, demostrando una vez más que con los tiranos no se negocia: se les combate hasta el final. Quien vende la dignidad de su pueblo termina pagándola con la vida. No hay alianza “estratégica” con el demonio que no cobre su precio en traición y muerte.
¡Brooklyn Rivera cayó por su propio pecado! Que su ejemplo advierta a los que continúan traicionando la memoria de las más de 50 000 víctimas del FSLN, que la dignidad no se negocia, no se vende, no se pacta con tiranos.
¡Ya basta de falsos opositores y revendedores de la sangre de las víctimas!
¡Abajo la dictadura Ortega-Murillo! ¡Sandinismo nunca más! ¡Ni perdón, ni olvido!
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