La UDN-FUDP informó en julio pasado sobre el delicado estado de salud del dictador.
LA MUERTE DEL TIRANO, SE MANEJA COMO SECRETO DE ESTADO
RPU 29 julio 2026
«El secreto alrededor de su estado de salud es el principal mecanismo del régimen, para controlar los tiempos de la transición. Para Murillo, la opacidad es la herramienta clave para que el cambio de mando ocurra por decreto y de manera controlada, en lugar de estallar como una crisis de vacíos de poder.» Analiza, Blanca Granados del Consejo Consultivo de la Unidad Democrática Nicaragüense – Fuerzas Unidas de Defensa del Pueblo (UDN-FUDP).
Y agrega: «Mantener en secreto o minimizar el verdadero estado de salud del dictador Daniel Ortega no es un descuido, sino una estrategia política calculada.» Expresa Granados.
«Para el régimen nicaragüense y, especialmente, para Rosario Murillo, controlar la narrativa sobre la salud del dictador responde a objetivos cruciales de supervivencia política y consolidación del poder». Sigue diciendo la dirigente de la UDN-FUDP.
ESTO, CON QUE OBJETIVO?
Primero – Para blindar la sucesión dinástica a favor de Rosario Murillo, cabe señalar que el Frente Sandinista (FSLN) opera bajo una estructura personalista centrada en Ortega. Muchos sectores históricos del sandinismo y mandos de las fuerzas armadas no le guardan la misma lealtad a Murillo.
Segundo – Para ganar tiempo en secreto, eso le permite a Murillo: para que?… Para realizar purgas internas: con el propósito de eliminar algunos elementos molestos del gabinete, como del Poder Judicial y de la cúpula militar, sobre todo a figuras históricas o leales únicamente a Ortega que podrían disputarle el poder tras su muerte.
Tercero – asegurar el control de las fuerzas armadas: eso, le permitiría asumir formalmente roles de mando y ratificar lealtades clave en el Ejército y la Policía.
Cuarto – el poder ajustar a su capricho y antojo el marco legal e institucional: eso incluye, modificar la Constitución y reestructurar las leyes del Estado (como la figura de la «copresidencia» para legitimarse en el cargo de forma automática en el momento de la transición.)
Quinto – el poder evitar al máximo la frágil y rápida fragmentación en que se encuentra el sandinismo y sus constantes pugnas internas.
Si el régimen reconociera que Ortega está en fase terminal o agonizante, se desencadenaría inmediatamente una pugna mayor entre las diferentes facciones dentro del partido corrupto de gobierno. Al sostener la ilusión de que Ortega sigue al mando, el régimen previene la desbandada de cuadros intermedios, disputas abiertas por el control territorial y rebeliones internas antes de que la estructura de sucesión esté 100% amarrada.
Sexto – Evitar el pánico y la reactivación de la oposición, eso le permitiría proyectar la imagen de un gobernante «en ejercicio» lo que proyecta fortaleza hacia la población. Si no se maneja así, la sociedad nicaragüense podría percibir un vacío inminente de poder:
Eso significa, una grave amenaza para su poder porque, podrían reactivarse focos de resistencia ciudadana o protestas ante la fragilidad de la dictadura. Si se presentan esos brotes de resistencia, la oposición en el exilio y la comunidad internacional podrían intensificar la presión diplomática y las sanciones en un momento de vulnerabilidad.

