38
Denis Ciriaco Palacios Cruz (camisa a cuadros) comandante "Charrito" jefe del Estado Mayor del Frente Norte 3-80 acompañado de comandos guerrilleros. La Patriota, Matiguás, Matagalpa 1993.
  • Hermano nicaragüense, únete a la cruzada patriótica de resistencia armada para la liberación y salvación nacional de Nicaragua ...

FRENTE NORTE 3-80

La historia de Nicaragua está cargada de conflictos políticos armados, pero ninguno ha sido tan prolongado, tan sangriento y ha causado tantos males a la sociedad nicaragüense como el criminal régimen sandinista de Daniel Ortega y los cómplices corruptos que le acompañan.

El sistema político opresor sandinista ha causado cientos de víctimas y daños colaterales incontables durante 47 años, el país sigue sumergido en una profunda crisis humanitaria, en un crónico conflicto de valores morales, en una constante violencia política, además de una descomposición social y una aguda crisis económica de grandes proporciones; Nicaragua sobrevive gracias a las remesas familiares de los trabajadores inmigrantes.

La deuda externa por la compra de armas, el atraso social, la fractura de la economía nacional, los altos índices de pobreza, el creciente ejército de desempleados, el éxodo masivo de exiliados al exterior, dolor, sufrimiento y muerte son entre otros males el resultado del mal gobierno de la dictadura militar sandinista impuesta con el uso de la fuerza desde 1979.

Esta misma situación genero una guerra civil en la Década de los años 80 lo que obligo a los sandinistas a realizar elecciones generales en 1990 tras los Acuerdos de Paz de Esquipulas II.

En 1990 con la perdida electoral del poder «los luchadores sociales» se quitaron la máscara con el robo de millones de dólares con la piñata sandinista, el tráfico de drogas y armas, entre otras actividades ilícitas al margen de la ley. 

Actualmente, convertido ahora en un grupo propiedad de la familia Ortega Murillo, motivado por intereses creados como la corrupción, el tráfico de influencia, el narcotráfico, el lavado de dinero de actividades ilícitas, entre otros males.

Un proyecto de dominación expansionista, creado y dirigido por la dictadura comunista de Cuba desde los años 60 con el consorcio de otros países socialistas del Eje del Mal como Rusia, Corea del Norte, Alemania Oriental, Vietnam, la Organización para la Liberación de Palestina y grupos terroristas de Medio Oriente.

 LA NOCHE OSCURA

La crónica crisis en Nicaragua se incrementó con el asalto al poder de los marxistas en julio de 1979, los comunistas utilizando la figura del General Liberal, Sandino, se presentaron como grandes luchadores sociales. Con la traición al pueblo, el principal protagonista de la revolución, los nuevos dueños de Nicaragua impusieron rápidamente un sistema político de opresión que violentó, censuró y suspendió todas las libertades civiles y garantías constitucionales.

En 1980 los campesinos del norte de Nicaragua fueron los primeros en oponerse hacer domesticados y los primeros en desafiar con las armas a la brutal represión desatada por los marxistas para instaurar su sistema de control político comunista. Con los primeros brotes de resistencia el régimen sandinista se ve obligado a retardar la instauración de la dictadura del proletariado; en ese mismo año nacen las Milicias Populares Antisandinistas (MILPAS) encabezadas por Pedro Joaquín González «Dimas».

Pedro Joaquín González era un exguerrillero sandinista desencantado de la columna de Germán Pomares. Pomares es asesinado a traición el 24 de mayo de 1979 para que su suplente, Daniel Ortega «Cleto», tomara su lugar como miembro propietario del naciente directorio sandinista.

Después de los MILPAS, surge entre los años 1980 – 1981 en la zona norte del país la Legión 15 de Septiembre, y en la zona sur las Fuerzas Armadas Revolucionarias Nicaraguenses (FARN) encabezadas por Fernando el «Negro» Chamorro.

En el año de 1980 el pueblo de Nicaragua empezó a sufrir un desgarrador calvario, la historia de Nicaragua en esos años se escribió con sangre, de la revolución traicionada solo quedo el anhelo de un pueblo sediento de superación, paz, libertad, justicia y democracia.

Con el conflicto bélico regional en Centroamérica y geopolítico llegó el cambio de estrategia, pero no el último punto de esta accidentada historia.

Los Acuerdos de Paz de Esquipulas II fueron firmados el 7 de agosto de 1987 en la Ciudad de Guatemala por los presidentes de Centroamérica, el Acuerdo se suscribió bajo la supervisión y seguimiento de las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos.

Nicaragua no cumplió lo acordado. Para ese entonces, los sandinistas pierden el poder a través del voto en las urnas electorales de 1990.

objetivamente más de 22 mil nicaragüenses en armas contra el régimen comunista fueron obligados contra su voluntad a desarmarse y forzados a desmovilizarse.

Entre junio de 1990 y 1992, al menos 217 desmovilizados de la Resistencia Nicaragüense fueron asesinados tras la desmovilización, según listas de organismos de derechos humanos y el Senado de EE. UU., con un pico de muertes en los primeros años del gobierno de Violeta Barrios de Chamorro, donde remanentes sandinistas actuaban en la seguridad y muchos excombatientes fueron catalogados como «delincuentes» para justificar ataques, con muchos casos sin justicia. 

En diciembre del año 1990, José Ángel Morán, conocido como «Comandante Indomable», sufrió en su propiedad de Wiwilí, la muerte a balazos de su esposa, embarazada y se levantó de nuevo en armas en junio de 1992.

También se rearmaron: «El Chacal», José Ángel y su hermano Salvador Talavera en las montañas de Nueva Segovia. En las montañas de Jinotega, tomó renombre quien fuera Jefe del naciente Frente Norte 3 – 80, originario de San Marcos, San Rafael, Sergio Ciriaco Palacios Cruz, conocido como «Comandante Charrito».

Bajo sus órdenes estaban: los Jefes: Rodolfo García Castro, de Chinadega, conocido como «Comandante Northiel», «Aguila Real», «Pablo Negro», «Pedrito», «Solín», «Rebelde», «Pitufo», «Pajarillo», «Chapulín», «Culebra», «Marinero». ¡¡¡La vida se nos complicó en este Norte!!!.

Nos tocó organizar y fortalecer comisiones de paz con la Iglesia Católica, medios de comunicación, Organismos de Derechos Humanos, el gobierno, y la CIAV-OEA.

El comandante Charrito es asesinado a traición en la comunidad El Zapote Dudú en el municipio de Waslala, el domingo 2 de junio de 1996.

En ese momento, el Charro se hacía acompañar por su Estado Mayor compuesto por Santos Joyas, alias Pablo Negro; Luis García, alias el Corcel; uno recordado solo como el Cadejo; y Delio Blandón, alias el Zapoyol. Murieron en la explosión el Charro y Zapoyol. Según la nota de La Prensa del 4 de junio de 1996, también resultaron heridas cuatro personas, entre ellas, el Corcel.

El cadáver del Charro fue semienterrado, a 5 kilómetros al este de donde se produjo la explosión por los sobrevivientes del ataque y localizado por miembros del Ejército con ayuda de perros entrenados, dos días después del atentado, a las 11:30 a.m., según un informe de La Prensa del 5 de junio de 1996.

El cuerpo encontrado tenía evidencia de las quemaduras del explosivo. Sin embargo, el Ejército mintió a los medios locales e internacionales e informó que la operación se había hecho en el marco de un enfrentamiento y que no era una explosión de un radiocomunicador, sino, un “golpe de mano”, es decir, en un fuerte combate, donde siete de los mejores comandos de Operaciones Especiales de Agrupación Táctica de Combate Benjamín Zeledón y efectivos del Sexto Comando Militar, dirigido por el teniente coronel Julio César Avilés, actual jefe del Ejército, atacaron por sorpresa al grupo del Charro, con artillería liviana como lanzacohetes RPG-7 y granadas.

En una publicación del diario La Prensa, del 5 de junio de 1996, el coronel José García, en ese momento vocero del Ejército de Nicaragua, declaró que con la muerte del Charro “se completaba el aniquilamiento del círculo de jefes de bandas delincuenciales como Rodolfo García Castro alias Northiel y Mario Herrera, alias Pajarillo, los que ya habían sido asesinados en 1995 en otros operativos militares.

Elías Largaespada, entonces jefe del Estado Mayor del Ejército de Nicaragua, dijo a la Prensa el 6 de junio de 1996: “Con la muerte del Charro, los rearmados están desmoralizados con el golpe que se les dio en la sexta región (zona militar que abarca los departamentos norteños de Matagalpa y Jinotega) y nosotros creemos que ellos van a deponer sus armas, de lo contrario vamos a combatirlos”.

El cadáver del Charro fue sepultado en la comunidad de San Marcos, municipio de San Rafael del Norte, el 28 de junio de 1996, después de más 26 días en el que el cuerpo estuvo retenido por el Ejército, a la espera de una segunda exhumación.

El 15 o 16 de marzo de 1996 había iniciado un proceso de acercamiento y negociación con mediación del obispo Leopoldo Brenes y el entonces teniente coronel Julio César Avilés. Este encuentro fue en la comunidad La Patriota, del municipio de Matiguás.

Según el periodista Alberto Rivera Monzón, quien fue corresponsal de La Prensa del departamento de Jinotega, en esa reunión se acordó un cese al fuego y la continuación del diálogo, el cual se propuso para iniciar el 27 de abril. Mientras el Charro pedía que la reunión fuera en la comunidad Las Pilas, el Ejército quería hacerla en la comunidad Yerbabuena. Esta falta de consenso impidió que continuaran las negociaciones.

Al parecer, el Ejército sostenía pláticas con el Charro, pero a la vez tejía un plan paralelo para su aniquilamiento.