La dictadura sandinista lanza una criminal Guerra Ecológica

El Consejo Consultivo de la Unidad Democrática Nicaragüense – Fuerzas Unidas de Defensa del Pueblo, movimiento guerrillero en defensa de la Madre Tierra, hace del conocimiento al Pueblo de Nicaragua lo siguiente;
En el espacio de conflicto, el régimen de Daniel Ortega está destruyendo la reserva biósfera de Bosawás. A la par de este crimen ecológico sigue cometiendo un grave genocidio contra la población indígena para continuar con el saqueo de nuestras riquezas naturales.
La narco dictadura de Daniel Ortega, además de utilizar la región para el tráfico de drogas, lleva paralelamente a cabo acciones que ponen en grave peligro la vida de la población civil, la biodiversidad y los ecosistemas de la reserva biósfera de Bosawás. Actualmente, ocho guardabosques del pueblo mayagnas permanecen presos desde el año 2021 por denunciar los atropellos del régimen de Daniel Ortega.
Los indígenas presos corresponden a los nombres de Rodrigo Bruno Arcángel, Tony Bruno Smith, los hermanos Oliver y Evertz Bruno Palacios, Dionisio Robins Zacarías, Donald Andrés Bruno Arcángel, Argüello Celso Lino, Ignacio Celso Lino.
La población indígena y campesina vive una sistemática violación a los derechos humanos y políticos, pero nadie dice nada por temor hacer encarcelado o asesinado. A esta situación se le suma ahora, la guerra ecológica, emprendida por la jauría militar sandinista para debilitar la cruzada patriótica de resistencia de la UDN-FUDP.
Los colonos CPsapos y los paramilitares con los rostros cubiertos, actúan en alta horas de la noche para expulsar con violencia a las familias indígenas y campesinas de sus propiedades, para que las empresas del gobierno chino sigan saqueando el oro del Pueblo de Nicaragua.
Podemos citar el caso de las familias desalojadas por estás empresas chinas en el barrio 19 de julio y Bambana en el municipio de Rosita. El día viernes 20 de marzo el profesor Douglas Larios, CP sapo sandinista de Rosita, hizo una denuncia pública contra estos desalojos en una emisora local, ese mismo día es detenido y dado como desaparecido por su familia. Larios actualmente se encuentra preso en las cárceles del chipote en Managua.
La criminal guerra ecológica de la dictadura no para ahí, los paramilitares han participado también en la quema de las cosechas de la población indígena para que los pueblos originarios abandonen sus territorios.
Con la quema de los cultivos los paramilitares se dedican a resguardar las instalaciones de las empresas chinas dedicadas a la mineria. Otros, se dedican a la comercialización de madera preciosa, y están los que se dedican a la crianza de ganado ilegal para vender su carne en los mercados internacionales, dónde algunas empresas mexicanas han sido las más favorecidas.
Otro instrumento «legal» que utiliza el gobierno, es, MARENA, la entidad del Estado que autoriza la tala indiscriminada de los árboles. No existen datos estadísticos confiables para saber cuánta madera preciosa ha sido saqueada por el régimen sandinista desde 1979.
En cuanto a las trochas ilegales, MARENA se encarga de dar el visto bueno al mismo gobierno para autorizar la destrucción del ecosistema. Cabe destacar, que este es un asunto también de carácter estratégico en materia militar, porque las trochas sirven para facilitar la movilización y control del aparato militar en Bosawás. De esta manera, el régimen sandinista evita que el territorio (al igual que el modelo cubano) se convierta en foco de la resistencia armada.
Para hacer las trochas, los operadores políticos de la dictadura en las Alcaldías del Triángulo Minero, le piden dinero a los productores para cubrir los gastos del tractor, de esta manera los sandinistas «legitiman» la necesidad de los productores para sacar su cosecha y ocultan a la vez el verdadero propósito del aparato militar.
La mayoría de estos caminos improvisados son abiertos ilegalmente, principalmente por colonos, madereros y por miembros del Ejército, que facilitan la invasión de tierras, la deforestación y la expansión de la ganadería. Estas vías impactan indudablemente la zona núcleo de la reserva, amenazando la biodiversidad y los territorios indígenas.
Otro punto de la Guerra Ecológica es, la contaminación de los ríos en la reserva de la biosfera Bosawás. La situación es muy crítica gracias a la explotación descontrolada de la mineria, la expansión de la frontera agrícola y la deforestación.
Entre los ríos más contaminados encontramos los ríos Waspuk, Coco y Wawa, afectando gravemente la salud de comunidades mayangnas y miskitas.
Y nosotros, que estamos haciendo para detener está barbarie?