Mientras el régimen continúa hablando de “estabilidad económica” y presume mercados abastecidos, la realidad de miles de familias nicaragüenses es devastadora: hay comida en los estantes, pero no dinero en los bolsillos.
El aumento de precios está golpeando con fuerza a la población. En apenas un año:
- La libra de chiltoma pasó de C$45 a más de C$50.
- El tomate subió de C$22 a casi C$29 por libra.
- El queso seco alcanzó los C$124 por libra.
- La docena de huevos superó los C$90.
- La libra de pollo pasó de C$40 hasta C$75 en algunos mercados.
Muchas familias ya no compran por libra, sino “por lo que alcance”. Dos tomates pueden costar más de 20 córdobas y una sola chiltoma hasta 10 córdobas.
Aunque el Banco Central asegura que la inflación oficial cerró en 2.7% durante 2025, miles de hogares sienten una realidad completamente distinta cuando van al mercado.
Además, datos del Fondo Monetario Internacional indican que Nicaragua mantiene niveles de pobreza alarmantes y un ingreso per cápita de apenas 2,865 dólares anuales, uno de los más bajos de la región.
Una encuesta citada recientemente revela que:
- El 72.1% de los nicaragüenses afirma que sus ingresos no cubren los gastos básicos.
- El 82.3% asegura que no puede costear la canasta básica.
- Más de la mitad de la población trabaja en la informalidad.
- El 63.7% percibe aumentos fuertes en los precios de los alimentos.
Desde la UDN-FUDP se denuncia que el pueblo “continúa muriendo de hambre” mientras quienes gobiernan viven alejados de las necesidades reales de la población.
“La gente trabaja, suda y lucha todos los días, pero ya ni eso alcanza para comer dignamente. Nicaragua vive una tragedia silenciosa donde las familias racionan comida mientras el poder continúa enriqueciéndose y entregando el país”, expresó la organización.
UDN-FUDP hizo además un llamado urgente a los nicaragüenses a “abrir los ojos” ante el deterioro económico y social que atraviesa el país.
“No basta con llenar los mercados si las familias no tienen dinero para comprar. El pueblo no vive de propaganda ni de discursos oficiales; vive de comida, trabajo y dignidad. Mientras la población se empobrece, continúan quitándole dinero al ciudadano y robándole el futuro delante de sus propios ojos”, concluye el pronunciamiento.

