RPU En Vivo 29/6/2025
La incertidumbre como el temor de ser deportado amenaza la paz como la estabilidad social, económica y emocional de cientos de hogares de trabajadores inmigrantes y sus familias en los Estados Unidos como en Nicaragua; las redadas anti migrantes no paran y los primeros efectos a la economía familiar comienzan a sentirse con más fuerza en los hogares más pobres y más alejados del país, Nicaragua no se recupera de una profunda crisis política y socioeconómica creada por el régimen sandinista desde 1979.
Los sandinistas convirtieron a Nicaragua desde 1979 en un masivo expulsor de inmigrantes, las oleadas la encabezaron los perseguidos políticos, a los exiliados le siguieron los cientos de refugiados por la guerra y posteriormente los trabajadores inmigrantes que por razones económicas abandonaron el país como resultado de la inestable e inseguridad política y jurídica causada por los sandinistas en sus diferentes facetas históricas.
En conclusión, a los cabecillas de la banda sandinista nunca les ha preocupado este tema, de hecho Nicaragua no cuenta con una política migratoria porque para ellos, la salida por las buenas o por las malas de sus críticos y los indiferentes a los asuntos nacionales que nos conciernen a todos les facilita su permanencia en el poder para alcanzar sus oscuros propósitos, un plan que siempre ha ido contra los hanelo de estabilidad socioeconómica, mejor calidad de vida, justicia y libertad expresados por la mayoría del Pueblo de Nicaragua.
La respuesta es armada, apliquemos la solución final para terminar por todas las vías con este mal, la solución debe ser total porque una y otra vez estos salvajes delincuentes han demostrado a lo largo de la historia que no respetan la Ley ni el Orden, ni nacional ni internacional, cuando estos delincuentes llevan adelante su malévolo objetivo la justicia los protege porque también está secuestrada y sus cómplices internacionales guardan silencio. Por tanto, no nos ha quedado otro camino que la cruzada armada de resistencia, este es el único lenguaje que entienden y es la última opción que nos queda a los nicaragüenses para cambiar el rumbo que desgraciadamente vive Nicaragua.
¡Fuerzas Unidas de Defensa del Pueblo, la fuerza del cambió!

