Remesas sostienen a Nicaragua, pero ha desacelerado en 2026 enciende alarmas económicas

Las remesas continúan siendo el principal sostén de miles de familias en Nicaragua, pero el panorama para 2026 anticipa un giro preocupante. Tras un crecimiento récord en 2025, los envíos de dinero desde el exterior experimentarían una fuerte desaceleración, con un aumento estimado de apenas 2.7% e incluso posibles caídas de entre -1% y -4% en los flujos provenientes de Estados Unidos.
Analistas advierten que esta caída podría superar los 300 millones de dólares, impulsada por políticas migratorias más estrictas, deportaciones y el aumento del costo de vida en el extranjero. El impacto sería directo en el consumo interno, altamente dependiente de estos ingresos.
Actualmente, las remesas representan entre el 26% y casi el 30% del Producto Interno Bruto del país, reflejando una fuerte dependencia económica. Más del 70% de los hogares no logra cubrir sus necesidades básicas y cerca de la mitad depende de estos envíos, por lo que cualquier reducción afectaría a más de 600,000 familias.
Aunque las remesas han funcionado como un salvavidas frente a la crisis, su desaceleración expone la fragilidad de una economía sostenida desde el exterior. El 2026 se perfila, así como un año clave, donde la estabilidad de miles de hogares podría verse seriamente comprometida.