Diario la Prensa de Nicaragua dedica reportaje a Ciriaco Palacios líder rebelde de los campesinos en resistencia en los años 90.
RPU 1 octubre 2026
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En la foto vemos al comandante Charrito y a Roberto Palacios en la comunidad rural de la Patriota, municipio de Matiguas, departamento de Matagalpa en el año de 1993.
«A mediados del mes de abril del año 1992 fundamos en una casa cerca del mercado de Jinotega las Fuerzas Democráticas de Salvación Nacional, la que posteriormente se conocería como Frente Norte 3-80 (recontra) resistencia campesina encabezada por Dennis Ciriaco Palacios Cruz mejor conocido como comandante Charrito» afirma Roberto Palacios secretario general de la UDN-FUDP.
«Nuestro hermano de lucha. Era un gran ser humano, sencillo, pero fué un líder guerrillero democrático implacable con los delincuentes sandinistas que no perdonaban a nadie para robarle y matarlo». Recuerda Palacios que lleva el apellido de Palacios en honor y en memoria del legendario comandante Charrito.
«Compartimos muchas anécdotas, una de ellas fue, el balance que hicimos si atendíamos o no la carta que recibimos del recompa sandinista, Pedro El Hondureño para participar en la toma de la ciudad de Estelí. Cosa que al final respondimos que NO» expresa el secretario general de la UDN-FUDP.
«Este incidente sucedió porque en ese tiempo, se estaban empezando a dar algunas pláticas entre los recompas y los recontras. Lo que tiempo después se conoció como Los Revueltos porque la mayoría de las demandas de los dos bandos coincidieron, pero la integridad de los orígenes de cada grupo se mantuvo hasta el final. Dijo Roberto Palacios con lágrimas en sus ojos al momento de recordar a Charrito. Algunos comandos guerrilleros creían que Roberto Palacios y Charrito eran hermanos por su parecido físico.
Charrito fue el primer Jefe del Estado Mayor del movimiento rebelde en resistencia en lucha por la libertad y la democracia de Nicaragua después de la guerra de los años 80.
El rearme fue motivado por razones de inseguridad, los asesinatos extrajudiciales cometidos con impunidad por los Escuadrones de la Muerte conformados por fascistas sandinistas se dieron por venganza política contra los principales cuadros de la Resistencia Nicaragüense, otro de los factores fue el incumplimiento de los Acuerdos de Esquipulas II.
Han pasado tres Décadas, la lista de nombres de nicaragüenses asesinados por pensar diferente sigue creciendo y hasta ahora no existe una investigación confiable para aclarar estos actos de genocidio, y por supuesto no hay culpables porque la dictadura sandinista utiliza los mecanismos de justicia como instrumentos de represión y muerte.